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histonotas: IVAN EL TERRIBLE, UNO DE LOS ZARES LOCOS

martes, 15 de febrero de 2011

IVAN EL TERRIBLE, UNO DE LOS ZARES LOCOS

En la historia de todos los reinos existe una buena cuota de deficientes, sicóticos y débiles mentales, pero Rusia ha sido “favorecida” por un porcentaje elevado de dementes, debido tal vez a la herencia, la raza, el vodka o los historiadores.

Corona de los zares
 Dediquémonos por ahora a Iván IV. Nació en una ciudad de nombre impronunciable del principado de Moscovia en 1530. Su niñez fue bastante caótica. A sus tres años murió el padre, por lo que fue coronado como Gran Príncipe de Moscú. Años después, se encargó de que lo coronasen Zar de Todas las Rusias. Un progreso. Cuando contaba con ocho años, los boyardos (nobles) rusos lo dejaron huérfano de madre por vía de veneno. Comprensiblemente, concibió un profundo y perdurable odio contra los boyardos. Volveremos sobre el tema.

Ya sea por la desaparición de su madre, por el desprecio y humillaciones que sufrió a manos de los boyardos o por mala entraña, simplemente, lo cierto es que desde niño fue bastante “peculiar” por decirlo así. Se cuenta que disfrutaba cegando pájaros y torturando perros, a los que después arrojaba desde las torres del Kremlin para deleitarse con su muerte o agonía. No se registran los comentarios de los paseantes a quienes les caía un perro torturado en la cabeza.

Pese a todo, tenía sus partidarios. A los 13 años las tomó contra el príncipe Chuisky, nada menos, e hizo que sus leales lo capturaran, arrojándolo luego a una jauría de perros, que lo despedazaron.

Cuatro años de descanso, en los que se limitó a torturar y asesinar campesinos con el pretexto de una supuesta rebelión.

Trono de marfil de Ivan IV
A los 17 años, aparentemente sentó cabeza. Lo coronaron zar de todas las Rusias, con lo que sentó una base de unión de todos los principados y señoríos, y se casó por primera vez. O bien esto lo reformó o los historiadores le dieron un descanso, porque empezó a gobernar. A su manera, claro. Anexionó a los kanatos tártaros del Volga, se hizo fanáticamente religioso, creó un consejo privado, limitando el poder de los boyardos (a los que seguía odiando), redactó nuevos códigos de justicia limitando el poder de la iglesia, modificó la historia (costumbre de todos los dictadores) escribiendo una historia “oficial” autocrática, y otras medidas de gobierno relativamente sensatas. Fueron doce años de un estadista autocrático, que luchó contra el sistema feudal imperante y unificó Rusia, con él a la cabeza, por supuesto.

 A partir de allí la cosa se complicó. El zar enfermó gravemente y se sublevaron los mongoles, mientras que los boyardos intrigaron para recuperar su poder. Iván sanó, pero aparentemente su enfermedad agravó su desequilibrio.

Se dedicó a gobernar por el terror, matizando ejecuciones con torturas aberrantes. En 1560 murió su esposa, presumiblemente envenenada Privado de su benefactora influencia, Iván mostró su peor aspecto, y comenzó a ser llamado “el terrible”.

Para empezar, declaró la guerra a fuertes potencias como Suecia, Polonia y Lituania. La guerra duró 25 años con altibajos, terminando finalmente con la derrota de Ivan. Durante su transcurso, el trato a los prisioneros fue horroroso. La supuesta traición que obsesionaba a Iván lo llevó a crear un cuerpo de sicarios, los oprichniki, que vestían trajes negros y cabalgaban sobre corceles igualmente negros. Portaban como símbolos una escoba (para limpiar Rusia) y una cabeza de perro (símbolo de la vigilancia constante). Controlados por el propio Iván, sumieron a Rusia en el pánico. Produjeron decenas de miles de ejecuciones arbitrarias. Enormes territorios fueron controlados por ellos... un tercio de Rusia quedó bajo su control, es decir, bajo el poder y la propiedad de Iván. Los crímenes de la Oprichnina no tienen límite, y la crueldad de sus miembros es difícilmente comparable en la historia. Miles de personas fueron empaladas, ahogadas, estranguladas, azotadas hasta la muerte, quemadas vivas o incluso asadas (quemadas a fuego lento). Especialmente la nobleza fue casi aniquilada. Aparentemente, la intención de Iván fue eliminar a los feudales boyardos y reemplazarlos por fieles servidores del zar. Ciudades enteras fueron arrasadas y sus habitantes diezmados y torturados por simples críticas a la política de Estado.
Sin embargo, el mayor símbolo de la locura de Iván llegó en 1581, cuando mató a su propio hijo preferido. Éste le recriminó los constantes maltratos a su mujer embarazada, El rey, ciego de ira, le golpeó en la cabeza con su cetro de hierro, y lo hizo con tal fuerza que le causó la muerte.

Dicen que la muerte de su heredero acrecentó al límite su locura. Desesperado, ansioso, enfermizo... pasaba las noches gritando, arañando y golpeando las paredes de su cuarto, tirándose de los pelos y de la barba. Luego caía en crisis religiosas acompañadas de delirios místicos.

 En estos ataques dijo frases como:
"Desde los tiempos de Adán hasta este día, he sobrepasado a todos los pecadores. Bestial y corrompido he ensuciado mi alma"

Según escritores polacos (y por lo tanto, enemigos) Iván se jactaba en sus últimos años de haber desflorado a más de 1000 vírgenes y posteriormente asesinado a los hijos resultantes. Actualmente se lo considera una falsedad (¿se duda de que hubieran tantas vírgenes?) pero algo de eso ocurría en las elecciones de la novia del zar, para las que muchas muchachas notables llegaron a la capital.

Con respecto a esposas, Iván superó a su contemporáneo Enrique VIII. Tuvo ocho esposas o novias (la distinción no estaba muy clara), con muy mala suerte.
 
Las favorecidas fueron:
  • Anastasia Románovna Zajárina , con la que tuvo tres hijos, Demetrio, débil mental, accidentalmente ahogado en un río al poco de nacer, Iván, asesinado por él, y Teodoro, su sucesor. Salvo algunos golpes ocasionales, fue un matrimonio feliz.
      
  • María Temriúkovna, hija de una noble circasiana, con la que tuvo otro hijo que sobrevivió sólo cinco semanas. Ella murió posiblemente envenenada poco después.
      
  • Marfa Vasílyevna Sobákina, encontrada muerta 16 días después del casamiento, también posiblemente envenenada.
  • Ana Ivánovna Koltóvskaya, mujer plebeya, la cual fue encerrada en un convento dos años después (se salvó de que la envenenaran).
  • Ana Grigórievna Vasílchikova, fue encerrada también en un convento menos de un año después.
      
  • Vasilisa Meléntieva, su sexta esposa, tomó un amante, el cual fue bestialmente empalado tras del adulterio; ella fue encerrada en un convento.
  • María Dolgorúkaya, su séptima novia que no fue hallada virgen por Iván y ahogada el próximo día.
  • María Fiódorovna Nagaya, hija de un borracho. Tuvo un hijo también llamado Demetrio. Ni la envenenaron, ni empalaron, ni fue encerrada en un convento. Iván murió antes.
 Los ataques sicóticos sufridos por el zar podrían, según los expertos, corresponder al resultado del tratamiento de la sífilis con mercurio; este tratamiento era común en la época, y provocaba daños cerebrales que derivaban en cambios constantes de humor y ataques eufóricos y coléricos, con tintes sicóticos. Muchos historiadores piensan que Iván fue envenenado por los boyardos, como su madre Elena Glínskaya (sus restos muestran también una elevada cantidad de mercurio), pero hay referencias indicando que Iván periódicamente tomaba pequeñas cantidades de mercurio contra su sífilis.
Una vez muerto Iván en 1584, su hijo Fiódor fue el siguiente zar de Rusia. Fue un títere en manos de Boris Godunov debido a su falta de carácter y a su deficiencia mental. Con él se extinguió la dinastía y se trasladó a los Romanov, hasta 1917.

 Inexplicablemente, gran cantidad de rusos admiran a Iván como un gran zar y un héroe nacional. Probablemente se focalizan sobre sus objetivos de consolidación de Rusia, destrucción del feudalismo, conquistas territoriales y otros logros. Son los partidarios de que el fin justifica los medios. Siempre los hay.
  
 Sergei Einsestein rodó en 1944 una película sobre el Zar Iván IV, el Terrible, al que Stalín admiraba, pues le consideraba la misma clase de líder brillante, decisivo y exitoso que Stalin aspiraba a ser.La película presentaba a Iván como un héroe nacional, y se ganó la aprobación de Stalin (e incluso un Premio Stalin).

 La segunda parte se rodó en Mosfilm en 1946. Sin embargo, no fue aprobada por el gobierno porque mostraba a Iván menos como un héroe y más como un tirano paranoico, una analogía que a Stalin no le gustó. Censuró la película y no se pudo estrenar hasta 1958, cinco años tras su muerte.  
Esto es todo, por el momento. Hasta fines de febrero, entonces. Gracias por la visita. Escriban.

3 comentarios:

Kris dijo...

Recuerdo que deje un mensaje, bueno tal vez se perdió...

Ahí va, segundo intento:

Como mencionas la historia de los reyes, zares, papas etc. etc. etc. siempre supera la ficción mas afiebrada. Muy acertada la acotación sobre Sergéi Eisenstein, siempre es agradable leer sobre buen cine.

Saludos.

P.S. Ojala esta vez si se pueda publicar.

Jorge dijo...

Ahora sí, Kris, me llegó tu mensaje. El otro....debe estar vagando por el limbo cibernético. Aunque ya no hay más limbo, según el inefable Benedicto. Gracias por reintentar. Me alegra saber que mis amigos están ahí, compañeros invisibles.

Un abrazo.

Manuel E. AC dijo...

muy interesante , quizas stalin vio en el una inspiracion , creo q en esos tiempos era el comun torturar no existia la onu , los derechos internacionales,valla existio alguien mas tirano que el.
Tambien interesante luego le sucedieron los romanov, que seria derrocados x los socialistas